Chimpancés, bonobos y el liderazgo

Blog No. 8

“Señor Gandhi: ¿Qué opina de la civilización de occidente?”

“Es un gran proyecto… debieran acometerlo.”

Mohandas K. Gandhi, el Mahatma

Entre los primates, el género más cercano al Homo es el Pan. Dentro del género Pan, tenemos a los chimpancés (pan troglodytes) y a los bonobos (pan paniscus). Con estas especies, los humanos tenemos una coincidencia del 98 al 99% de nuestros genes. Los chimpancés son mucho más conocidos que los bonobos (y muchas veces se les confunde) pero hay grandes diferencias, tanto físicas como sociales entre ellos. Los chimpancés se organizan en grupos patriarcales -bajo un macho alfa-; los bonobos conviven en sociedades matriarcales -bajo una hembra alfa-; los chimpancés son omnívoros y los bonobos son primordialmente frugívoros -aunque comen también insectos-; los chimpancés se organizan para cazar -incluso a algunos simios y hasta a chimpancés de otras manadas-, los bonobos no son hostiles hacia otras especies y tienden a ser altruistas, compasivos, empáticos, amables, pacientes y sensibles. Una de las características más notables de los bonobos -en adición a estructurarse en sistemas matriarcales- es que todo conflicto entre ellos lo resuelven mediante frotaciones genitales o relaciones sexuales. Casi no hay violencia entre ellos y las tensiones se disipan de esa manera. Si los bonobos nos hablaran y tuvieran preocupaciones sobre los derechos de autor, tal vez habría que endosarles la creación de la frase: “Make love, not war”.

“Golda es el mejor hombre de mi gabinete.”

David Ben Gurión, (sobre su Ministra de Trabajo y futura Primera Ministra, Golda Meir)

Los humanos nos hemos organizado mucho como chimpancés y casi nada como bonobos. Incluso las mujeres que han llegado a los más altos cargos de liderazgo, o han tenido un regente, un valido o un favorito que llevara las riendas del poder por ellas, o han gobernado como machos alfa, aún siendo muy femeninas en el resto de sus facetas de vida. Aunque no es seguro que Ben Gurión haya dicho esa frase -Golda Meir lo pone en duda en su autobiografía- es simbólica de lo que han tenido que hacer las mujeres en la lucha por la igualdad política. Los ejemplos de Débora -la jueza bíblica-, de Juana de Arco, de Isabel I de Inglaterra – quien se negó a casarse para no quedar subordinada a un hombre-, y más recientemente, Golda Meir, Indira Gandhi u otras destacadas mujeres en la política moderna, señalan que las mujeres que llegaban al poder, lo tenían que hacer bajo las reglas del macho-alfa o sea, usando un estilo masculino de hacer política y de gobernar.

Este estilo de macho alfa busca el poder sin mayores miramientos: “En la guerra y en el amor, todo se vale”; “No hay enemigo pequeño”; “Al enemigo se le destruye”; “El primer deber de un gobernante es no dejarse tumbar”; “Para que chille mi Mama, que chille la suya”; “A los puros se los fuman”; “El Estado soy yo”; “Después de mi: el diluvio”; y otras frases similares que han guiado la conducta de estos lideres, señalan pues un liderazgo centrado en el “Yo” y casi nada en el “prójimo”, más una tendencia muy acendrada a cumplir la Ley de hierro de las oligarquías, que postuló Robert Michels y otras máximas suyas.

“Siempre el líder buscará incrementar o mantener su poder a cualquier precio, incluso olvidando sus viejos ideales.”

Robert Michels

En la reciente crisis sanitaria mundial, ha habido países que lo han hecho bien, países de manejo mediocre y países que lo han hecho mal. Es llamativo que, a pesar de que sólo un 8% de los países están gobernados por mujeres, casi todos los que lo han hecho bien, tienen a una mujer al mando. Alemania, Finlandia, Dinamarca, Islandia, Taiwán, Nueva Zelanda y Noruega están gobernados por mujeres y lo novedoso es que estas mujeres lo hacen bajo un estilo femenino de gobernar. Las dirigentes de esos países son personas fuertes, pero que no buscan el poder sino los resultados, que buscan fórmulas para optimizar los recursos y el tiempo, que actúan con autenticidad y reconocimiento de las vulnerabilidades, que poseen resiliencia, reflexividad, capacidad de contención basada en la empatía, compasión y altruismo, en fin, que lideran con base a los códigos bonobos y no a los chimpancés.

Así como a lo largo de los siglos, diversas mujeres llegaron al poder y lo ejercieron en un estilo masculino de gobernar, hoy en día lo hacen -con mucho éxito por cierto- mediante un estilo femenino de gobernar. Deseo recalcar aquí que, los estilos masculinos o femeninos de gobernar, no tienen nada que ver con la orientación sexual, ni con gestos o ademanes, sino con una visión del liderazgo. Este estilo de liderazgo bonobo lo pueden ejercer tanto mujeres como hombres, así como hombres y mujeres lo han hecho dentro del liderazgo chimpancé por tanto tiempo.

El mundo que está renaciendo, es uno que necesita de más líderes bonobos y menos chimpancés. No solo para las crisis como la actual, sino para el desarrollo óptimo de nuestros pueblos en los años por venir. Necesitamos más mujeres y más hombres que se activen dentro del estilo femenino de gobernar, tanto en el servicio público como en el liderazgo empresarial y social. Necesitamos dirigentes que piensen menos en el yo y más en el prójimo, que no se aferren al poder, sino que se comprometan con el servicio a los demás. Que les sea más importante asumir responsabilidades, que ocupar cargos o recibir honores. Necesitamos un liderazgo inclusivo en donde nadie se quede atrás, que sea prudente y a la vez creativo en la administración de recursos limitados, para satisfacer necesidades ilimitadas, que sea empático y solidario, previsor y resiliente y sobre todo muy humano. Esta característica de humanidad, implica el deber de proyectar los efectos de sus decisiones a las siguientes generaciones y hacerlo de manera que le leguemos a éstas, un mundo mejor que el que recibimos.

“Los últimos serán los primeros”

Jesús

Hasta hace un par de meses muchas personas eran invisibles. Enfermeros, recogedores de basura, policías, agricultores, preparadores de comida y repartidores, eran prácticamente invisibles. Hoy son los héroes y heroínas que aplaudimos en las tardes -con total mérito- desde nuestros balcones. Así como el aire es vital e invisible, estas personas han demostrado que son indispensables para nuestras vidas, aunque no las hayamos visto así hasta ahora. Mucho les debemos y mucho podemos aprender de su abnegación, su desprendimiento y su altruismo; también, de lo importante que es y ha sido su trabajo siempre.

En estos momentos en que todos nuestros prejuicios están en entredicho y que los valores de nuestra civilización han sido sacudidos por eventos impensables hace tan solo unos meses, es bueno que acometamos ese proyecto que nos recomendó Gandhi para dejar atrás la cultura del poder y construir la civilización de la armonía. Para ello, visibilicemos lo realmente vital y a quienes se lo debemos, pero también aprendamos de todos los que nos pueden enseñar algo importante, como nuestros parientes bonobos de los que podemos aprender a vivir en armonía entre nosotros y con la Madre Naturaleza.

Milton Cohen-Henríquez Sasso.

10 comentarios sobre “Chimpancés, bonobos y el liderazgo

  1. Milton: en este artículo enfatizas el liderazgo femenino, utilizando el símil de nuestro parientes más cercanos, lo que no deja de ser una acertada y original idea.
    En lo que a mí respecta, estoy de acuerdo con quien sostiene que no se trata tanto de una cuestión de género sino de capacidad. He tenido la oportunidad de trabajar con lideresas que pretendían imitar a sus colegas masculinos y, realmente, eran insufribles. y, también, con hombres muy capaces con los que he aprendido mucho y de los que tengo un grato recuerdo. Por lo tanto, me adhiero a la idea del mejor líder capacitado por su excelencia.
    Pero, la reflexión que haces me ha hecho pensar que a lo largo de la historia, no siempre sucedió que la preeminencia masculina en la toma de decisiones fuera definitiva, tal como la conocemos. Es cierto. No debemos olvidar la presencia de contundentes y relevantes figuras femeninas, no tan conocidas como Golda Meyer o Angela Merkel…y el respeto que siempre suscitó tal condición. No hemos de olvidar nuestros orígenes.
    Hubo un tiempo en el cual el poder femenino era garante de permanencia y orden, no siempre exento de crueldad, todo hay que decirlo,
    En la antigua Sumeria, alrededor de 2300 años AC, una hija de Sargón I, Enheduanna, sacerdotisa del Dios An, fue la primera escritora que firmó sus obras, además de ejercer una gran influencia política demostró ser una mujer muy inteligente que supo sobreponerse a la derrota y superar los malos tiempos acaecidos. No obstante, en sus escritos denota gran resentimiento, ante el fracaso, y deseos de venganza. Dulce y al tiempo implacable con el enemigo.
    El “hierogamos”, o matrimonio celeste, era un rito por el cual los reyes sumerios garantizaban la continuidad de la vida en Mesopotamia. La suma sacerdotisa que representaba la divinidad le concedía al rey su legitimidad, al yacer con él durante la fiesta de año nuevo, en la que el jerarca revalidaba su poder sobre la tierra y los ´súbditos.
    En un mito sumerio se habla del descenso de la diosa Isthar a los Infiernos y de su lucha contra las fuerzas del mal. La diosa Inanna, diosa de la fertilidad y la guerra, emborrachó con cerveza al dios Enki y le arrebató los 7 Mé, garantes del orden del universo. Tal era su poder y astucia, es decir, inteligencia.
    Parménides de Elea, que vivió en el siglo IV antes de Cristo, escribió uno de los poemas más enigmáticos que se conocen. Peter Kingsley, en “Los Oscuros lugares del saber”, nos hace ver que todos los personajes que aparecen en el Proemio del poema, son femeninos. Se trata de un viaje místico, el del joven poeta, que es acompañado por las helíades, las hijas del sol, en un carro tirado por “yeguas”, que saben a donde van… Al llegar a las puertas del día y de la noche le recibe “una Diosa”. La de la muerte, sin nombre…. Pero esas puertas están custodiadas por la “Justicia” y son las doncellas helíades las que convencen a ” Dike”, para que las abra. Es la Diosa que da la vida y la muerte la que transmite “el conocimiento” al “viajero” y le habla de la Verdad. Él, el “Kouros”, no tiene que hacer nada, se lo dan hecho las bellas, las yeguas, la Justicia y la Diosa sin nombre…
    En Eleusis, se celebraron desde el siglo VII AC, hasta el S.IV PC, los ritos de iniciación a los misterios eleusinos que tenían por objeto el conocimiento del sentido de la muerte y la resurrección. Perséfone y su madre Deméter eran las diosas celebradas. Todo un mundo femenino mítico era exaltado. Frente a la fuerza pasional de Plutón, se impuso la capacidad negociadora y persistencia de Demeter.
    Grandes mujeres hubo en Egipto, que también fueron silenciadas, por sus hombres, véase Hatsepsut y Nefertiti… grandes estrategas.
    Femenina es la Presencia divina, Shekinah, gracias a ella la relación entre cielo y tierra es posible, también la regeneración y la vuelta al Paraíso original. Sabiduría, el aspecto femenino, calma la cólera divina ( Pv.8)
    Odiseo, pudiendo disfrutar de la inmortalidad con la ninfa Calypso y en la tierra de los feacios, prefirió morir junto a Penélope en Itaca y asumir la condición mortal. Tal era el hechizo, la lealtad y la fuerza de la mujer que le esperaba y tejía, alejando a los pretendientes.
    Mujeres célebres, cultas, inteligentes y alejadas de una sociedad que le era hostil, fueron las “beguinas” en la edad media, las cuales perseguidas por la inquisición y la Jerarquía eclesiástica, no consintieron someterse a las reglas marcadas por hombres, más ignorantes que ellas y algunas prefirieron, como Margarita Porete, morir en la hoguera.
    Hildegarda de Bingen fue una mujer extraordinaria, visionaria, médica, música, poeta… y sobre todo líder indiscutible.
    Santa Teresa de Jesús fue capaz, a pesar de su ascendencia judía y en un medio nada favorable, de reformar el Carmelo. Plantando cara al inquisidor dejó clara su gran valía y capacidad de liderazgo.
    Y así, podríamos llenar páginas de féminas extraordinarias que dirigieron sabiamente sus vidas y las de sus allegados, en unos casos, y que sirvieron a través de los relatos míticos como guías, en otros. Nunca asumiendo el papel masculino, sino que fueron tales por sí mismas, por su condición complementaria y necesaria.
    Para terminar quiero hacer referencia a una autora que me fascina, Gabriela Mª Llansol, la cual crea una heterónima Ana de Peñalosa, una alter ego que emula a la aristócrata de Segovia protectora de S. Juan de la Cruz. Llansol, comienza su”Libro de las Comunidades” de esta manera: ” En ese lugar había una mujer que no quería tener hijos de su vientre. Pedía a los hombres que le trajeran los hijos de sus mujeres, para educarlos en una casa de un solo cuarto y una sola ventana (…) tenía una manera distante de hacer el amor con los ojos y con la palabra (,,,) la casa era hermosa(…) Mujeres no había más, aparte de ella (…) los hombres quedaban contentos porque ella decía todas las veces, no eres tú quien me importas, es el siguiente. Así, ellos se aseguraban que, un momento antes, habían sido el próximo…
    Saludos desde la Mancha, tierra de D. Quijote.

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  2. Llevamos mucho tiempo como civilización concentrados en lo único que es cada persona y olvidamos que todos estamos conectados, por lo que hacemos, pensamos y decimos…todo tiene consecuencias en los demás y en el Planeta. Una oportunidad valiosa para reflexionar y retomar el rumbo correcto. Un abrazo.

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  3. Otra Reflexión aguda, creativa, pertinente y oportuna en cualquier época, especialmente en estos “tiempos líquidos” ahora atropellados por el Covid19 que han desnudado dolorosamente las enormes fragilidades de los múltiples Modelos vigentes practicados por nuestra Humanidad.
    Esta sacudida de la experiencia humana, al hacernos mirar hacia lo que se ve de la popa (que no parece ni virtuoso ni capaz de hacer de nuestro mundo algo mejor) nos obliga ahora a mirar desde la proa para buscar nuevas rutas que conduzcan nuestro barco a puertos más seguros y en su camino llevarlo menos vulnerable aún bajo mar bravo y tormentoso.
    Felicitaciones Milton y vida larga y victoriosa a tu Blog.
    Un abrazo.

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  4. “Construir la civilización de la armonía”. Cosmos significa armonía, aunque estamos dentro de él a lo mejor nos parece muy lejano. Si nos fijamos bien en las cuatro primeras letras de armonía, con muy poca dificultad, podemos escribir amor, eso parece como el cosmos, lejano y la misión no solamente del líder sino de todos es hacerlo visible y próximo, como el prójimo. Para eso debemos de vivir aun sabiendo que los resultados de la civilización por construir no son evidentes. Somos cosmos.
    Es curioso como el vocablo líder, importado de otra lengua, es anagrama de redil. Parece como si todo líder necesitara de su redil. Cuando una lengua no posee una idea, un concepto, lo importa de otra, pues inventemos otra palabra que sea más cercana, más inclusiva y que no necesite de un pedestal.
    Gracias Milton.

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  5. Otra excelente, brillante, aguda, creativa, pertinente y oportuna Reflexión, bienvenida en cualquier época, especialmente en estos “Tiempos Líquidos” ahora atropellados por el Covid19 y sus múltiples secuelas que desnudan las enormes fragilidades de los Modelos actualmente vigentes de nuestra Humanidad.
    Felicitaciones Milton y vida larga, productiva y victoriosa a tu Blog!!!

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  6. D. Milton,

    El escrito ha estado interesante y, como siempre, de tendencia muy actualizada, sin dejar de lado las referencias históricas o conductuales tradicionales, pero incluyendo, en este caso, el símil biológico.

    Siempre he estado de acuerdo o, mejor dicho, no había un análisis en mi mente, que los líderes, jefes o gobernantes fuesen hombres o mujeres, ya que me basaba (igual ahora) que debían ser personas capaces y con ganas de hacerlo. Está claro, que algunas mujeres que han liderado países (muy pocas) han tomado ejemplos anteriores, que usted lo matiza, de manera interesante, como conductas similares a los chimpancés.

    No obstante, el tiempo ha pasado, las personas siguen aprendiendo (otras no tanto) de todo lo que se hace en el mundo, y ha emergido nuevas gobernantes con matices de bonobos, lo cual es interesante e importante. Sin embargo, desde mi humilde punto de vista, resulta más fácil gobernar en países en donde el bienestar social, la calidad de vida, el recurso económico-cultural está en la parte alta de la tabla de países, como los que ha mencionado. Claro está, que si en esos países lidera un chimpacé-macho, no lograrían alcanzar los niveles actuales que han logrado con estas importantes líderes femeninas.

    Y sí, estoy de acuerdo, todos los trabajos deben ser valorados como importantes, ya que con todos ellos, la humanidad puede seguir viviendo y, ojalá, con calidad de vida en todos los países.

    Saludos cordiales,

    Héctor Montes-Franceschi

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  7. Como dije hace un tiempo en un Pennytip: Necesitamos mujeres que dejen de decir que son ellas las que llevan los pantalones: que sepan que eso no es necesario, que podemos gobernar y llevar las riendas con faldas, o sea, sin dejar de ser femeninas. Enviado desde mi iPhone

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