Cazadores, pescadores y la necedad.

Blog No.9

“No hay nada más peligroso que un necio con iniciativa.”

Dicho popular

El mundo que va quedando atrás, se jactaba de su especialización, su racionalismo y su objetividad. La religión universal era la Ciencia -de hecho, se miraba con cierto desdén las creencias religiosas o místicas- y lo único cierto era lo que podía verse y probarse científicamente. Ha sido muy útil olvidar todas las verdades científicas que fueron luego desmentidas por nuevas verdades científicas y rara vez se ha reconocido el vínculo de los grandes descubrimientos -y muchas veces de sus descubridores- con las escuelas místicas y sus enseñanzas milenarias. También se olvida que, en la antigüedad las grandes personalidades eran polímatas -lo que conocemos más recientemente como hombres renacentistas, pensando en un Leonardo Da Vinci, por ejemplo- que dominaban tanto las ciencias como las artes y usaban conocimientos cruzados para llegar a sus descubrimientos. Era usual en muchas culturas, que un gran guerrero fuera a su vez un excelso poeta, o que una autoridad religiosa fuera médico también y así un largo etcétera.

Así como la letra de los médicos es famosamente ininteligible -a excepción de para los farmacéutas, que de seguro toman algún curso de desencriptación- muchas enseñanzas o verdades sobre la naturaleza de las cosas y del universo, han sido ocultadas por las antiguas escuelas con lenguajes sibilinos, incomprensibles para los no iniciados, con el fin de custodiar el conocimiento contra los que no sabrían -o se harían daño al- manejarlo. Hoy vivimos en la época de Google en donde el conocimiento se universaliza a una velocidad vertiginosa. Aunque no todos entienden todo lo que leen o ven -y además no lo reconocen- hay cada vez más sofisticación y tecnología para el engaño -lo último son los deep fakes que permiten producir videos en los que se puede hacer que cualquier persona salga haciendo o diciendo lo que queramos que haga o diga- ¡ya no se puede creer ni en los propios ojos y oídos! Así como la ingenuidad y la credulidad son características humanas de siempre, la charlatanería y la estafa no son un invento nuevo, solo que ahora tienen mayor capacidad tecnológica. No hay que confundir la verdad con la distorsión de la verdad, ni tampoco se debe negar la verdad porque no encaje en nuestros prejuicios.

Esta era del racionalismo puro y duro, con su énfasis en la especialización, produjo seres muy útiles para operar una línea de montaje -fuera real o virtual- en donde cada quien se comportaba como un engranaje de la gran maquinaria económico-social; pero eso produjo demasiados técnicos sin ética, financistas sin alma, políticos sin visión y también artistas sin reconocimiento -esos que lo hacían por amor al arte– ya que la dimensión del hemisferio cerebral derecho y de la glándula pineal, no tenían valor en la sociedad de las máquinas. En esta era de la “inmunidad de rebaño” -que va adquiriendo otras connotaciones peyorativas- estos seres lineales no solo carecen de salvaguardas éticas o de visión comprehensiva, sino que tampoco cuentan con defensas intelectuales para saber discriminar la verdad de la mentira, ya que se ha anulado su capacidad para diferenciar lo posible de lo correcto.

“No creas todo lo que leas al navegar por Internet.”

Cristóbal Colón

Bueno, eso no lo dijo el Almirante de la Mar Océana pero prueba el adagio popular. Goebbels, jefe de propaganda del régimen nazi, dijo célebremente: “Miente, miente, miente, que algo quedará. Mientras más grande sea una mentira, más gente la creerá.” Y con eso en mente y esa enorme capacidad para manipular, fue engranaje principal de una de las maquinarias políticas más atroces del siglo XX. Lamentablemente Goebbels no fue el primero ni el último gran manipulador de masas.

Los grandes resortes emocionales de los que se valen los manipuladores políticos, son de la escuela de los estafadores. Una vez un policía me contó que hay tres tipos de criminales incorregibles: los asesinos en serie, los violadores en serie y los estafadores. Ninguno de los tres mata, viola o estafa por realizar el acto en sí, lo hacen por el placer que obtienen de la sensación de poder que derivan de matar, someter o engañar a los demás y eso nunca se sacia. También me contó que, al interrogar a un famoso estafador, este le confesó: “Mientras la gente sienta miedo o tenga codicia, yo tengo negocio.” ¿Cuántos grandes manipuladores usan hoy en día la mentira, el miedo y la codicia para hacer que hagamos y digamos lo que ellos quieren?

En la caza y la pesca -como en todas las actividades humanas- hay buenas artes y hay malas artes, o formas de realizar la actividad. Una de las malas artes en la pesca, es cuando los pescadores tiran tacos de dinamita al río, con la finalidad de que la onda expansiva de las explosiones mate a los peces y, con ello, estos emerjan inertes a flotar en la superficie del agua, de donde son recogidos, sin mayor esfuerzo, por estos pescadores de malas artes. En la cacería, por su parte, la forma más atroz de estas malas artes se da cuando los cazadores furtivos incendian una parte del bosque y se colocan al acecho en el otro extremo del mismo; por instinto de supervivencia, los animales corren aterrorizados huyendo del fuego, pero hacia las armas y trampas de los cazadores. De más está decir que, en adición a lo poco deportivo de estas prácticas, el nivel de destrucción del hábitat y de toda la vida que contiene, es brutal y a la vez es suicida para los seres humanos. Como actitud suicida, es pues una prueba adicional de la necedad de la gente.

“Necedad es hacer las mismas cosas una y otra vez y esperar resultados distintos.”

Albert Einstein (o tal vez Mark Twain o quien sabe si Benjamin Franklin)

Sobre la necedad de los pueblos -o de sus líderes- hay una estupenda obra de Bárbara W. Tuchman llamada The March of Folly (La Marcha de la Necedad) en donde narra cuatro eventos históricos (la aceptación del Caballo de Troya; el desplante de los papas renacentistas a los reclamos de la Reforma; las ineptas políticas británicas que llevaron a la independencia de los Estados Unidos y por último la Guerra de Vietnam) como ejemplos de decisiones tomadas a sabiendas de que serían perjudiciales para los que las tomaban, para sus pueblos o para su causa, pero que neciamente se llevaban adelante. A esta actitud los griegos la denominaron hubris y hoy en sicología se estudia el Síndrome de Hubris.

Cuando veo cómo estallan virulentamente ciertos conflictos sociales en países o regiones prósperas o bien gobernadas, o cómo se incendian en guerras civiles países de poblaciones empobrecidas pero de gran riqueza natural; cuando veo la destrucción del entramado socioeconómico de unos y el despoblamiento de zonas feraces o ricas en minerales de otros; cuando veo el inexorable ascenso al poder de demagogos luego de la destrucción mediática de la moderación y la prudencia; cuando veo lo bajo que caen los precios de los bienes de capital en países o regiones anteriormente prósperas y bien gestionadas; cuando veo la presión migratoria hacia los países cuya demografía requiere de más mano de obra y de más materias primas baratas; cuando veo lo pronto que se nos ofrecen remedios para enfermedades que no sabíamos que teníamos -pero que ahora nos aterrorizan- y tantas otras cosas que van moldeando inexorablemente nuestra realidad, no puedo menos que preguntarme si todo es como parece, si la evidencia científica es tal, si se está haciendo lo correcto o se está haciendo lo posible, si somos conscientes de lo que estamos decidiendo y si prevemos sus consecuencias, o si nos estamos dejando llevar por nuestros miedos y nuestra codicia hacia nuestra perdición.

Después de todo, podemos concluir que sí hay algo más peligroso que un necio con iniciativa: y es un necio con iniciativa y perseverancia.

Milton Cohen-Henriquez Sasso

11 comentarios sobre “Cazadores, pescadores y la necedad.

  1. Excelente artículo sobre la necedad de la mentira y la estafa Milton. Confieso que he sido víctima de estafa. En la medida que avanzaba en tu interesante artículo, viaje mentalmente a aquellos momentos cuando la telaraña perfectamente entretejida por los estafadores, me hacían caer ingenuamente en el núcleo de la estafa, y es que sin ilimitadamente creativos.

    Muy atinado tu artículo apreciado amigo. Siempre te he dicho que la inspiración que fluye a través de tu pluma, solo es el reflejo de la inmensa inspiración creativa y desbordante que a Dios le ha complacido obsequiarte y que tú, sabiamente, has aprendido a desarrollarla y expresarla a través del don de la escritura.

    Sigue deleitandonos con tu brillante inspiración Milton….

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  2. Querido Milton: Como siempre, tus reflexiones no nos dejan indiferentes. Agradezco la oportunidad que me das para pensar y disentir, si es el caso..

    Esta tarde, fue Pepa Rull quien me sugirió una sustanciosa relación entre tu artículo y ciertos pensamientos vertidos por el poeta portugués Fernando Pessoa en el “Libro del Desasosiego”.

    Es el propio poeta, quien reflejado en Bernardo Soares, el semiheterónimo autor del ” Libro…”, describe perfectamente a ese “hombre lineal” del que tú hablas, ese ciudadano impersonal cuya biografía carece de acontecimientos y que aun llenando las calles y los pasajes hace que estén realmente desiertos de vida. Esos fantasmáticos viandantes que salen de casa para ir a la oficina,o al “tajo” se dirigen hacia un alto fin: “llegar a tiempo”. La gente que pasa por la calle, dice el poeta, “es siempre la misma, un aspecto fluctuante de algo, o alguien, manchas de movimiento, voces de incertidumbre, cosas que pasan y no llegan a suceder”.. Esa “diagonal absurda de las cosas normales” consiste en aceptar el ruido de los coches que hacen resonar sus ruedas sobre el fondo de “los silencios ruidosos” de quienes los conducen.

    Todo, en este instante y en mi país, España, procede de la sinrazón, excepto las matemáticas que al servicio de la propaganda, en esta pandemia solo nos hablan de más o menos muertos, como si fueran fórmulas vacías, muy lógicas, estadísticas científicas, un juego de niños que remata el crepúsculo de las vidas de las gentes sin vida, una vida que no tuvieron. La mayoría pasó por ella devorada por las obligaciones y el cumplimiento de normas que solo sirven al mantenimiento del sistema. El Covid, rompió sus rutinas…para engrosar frías estadísticas y llenar urnas de cenizas…que…hasta pueden ser de un gato. Pues nadie sabe como fue el proceso de muerte e incineración…En tal soledad se des-vive la humanidad, en tal soledad se muere…¡¡¡In Memoriam!!!
    En este contexto desatinado, los ciudadanos contagiados, curados y fallecidos, aparecen como gestos desencarnados, consecuencias molestas de una nefasta gestión que pone en evidencia LA NECEDAD de unos ESTAFADORES disfrazados de políticos, ( Oh Pericles, como te echo en falta¡¡¡¡) que obligan a monotonizar la existencia.

    Lo único que le queda a los autómatas, parodiando a Pessoa, consiste en “volver anodino lo cotidiano” para que cualquier incidencia constituya una distracción: la mosca impertinente, un día festivo, la visita al médico, la conversación banal, comprar el pan, la carcajada imbécil, la salida de la oficina para volver a llenar las calles desiertas. La pandemia ha sido una revelación que nos ha permitido visualizar la levedad de nuestra existencia, la vulnerabilidad de las grandes ciudades y sus habitantes, la desolación y la obediencia de los terneros. El vacío de las avenidas. El cerebro hueco: una metáfora de nuestras vidas.

    Teníamos frente a la racionalidad científico técnica( cuestionada por Karl Popper con su “falsabilidad de las teorías científicas y el “todo vale” de Fayerabend que rompe el principio de inconmensurabilidad) un cabo al que agarrarnos en este naufragio de la modernidad: el arte, pero éste sucumbió a la mercantilización, como muy bien nos hizo ver Walter Benjamin. Nuestro regalo del Eterno: la creación devino en mercado.

    Hoy todo gira en torno a la productividad económica y lo mismo se comercia con un curso de cábala que con un reality , una obra de arte, un producto cosmético o un detergente. Las relaciones humanas responden al principio del interés y beneficio. Hay charlatanes para todos los gustos. Prima la rentabilidad. Y como muy bien dices, Milton, para que eso suceda hace falta el engranaje y las piezas y, claro, “la inmunidad de rebaño”, vacuna contra el pensamiento que denuncie, cuestione y pregunte por la “Verdad y lo Posible”. Para eso se requieren “las defensas intelectuales” de las que hablas y…obviamente, no resultan interesantes para cualquier Ministerio de Propaganda cuya misión sea la estabulación.

    La mediocridad es la gran referencia. Rebajemos el nivel, la excelencia!!!. Seamos todos iguales, hablemos de lo inexplicable a quien nada entiende para que lo entienda…. los lenguajes herméticos no son igualitarios…Manda el público ignorante que dirige con su estultucia los índices de audiencia, referencia de Negocio publicitario. Olvidemos, pues, los símbolos, el verbo poétio oscuro, vayamos a la literalidad…a los sitios comunes por todos reconocidos. Quedemos reducidos a la caverna de Platón, a la sombra y dejémonos seducir por los juglares postmodernos de la Postverdad

    Al final, todos perdemos. Nos vaciamos de sentido. Nos abandonamos al nihilismo.

    Nos guste o no, sigue prevalente la exigencia del esfuerzo comprensivo. Por algo dijo Shonberg, el músico dodecafónico amigo de Kandinsky:
    ” Si algo es arte no es para todos”…Lo mismo se puede decir de la Sabiduría que no ha de ser transmitida a los que no pueden ni deben hacer uso de ella.

    Te refieres a Goebbels, pero ese “vicio” del dominio a través de las imágenes y los medios de comunicación se ha sofisticado, de forma que siendo letal aparece como un elemento más de la “normalidad”, no cuestionado ni denunciado por las víctimas.

    En cuanto a la noción de “Hybris” griega, he de hacer una apreciación. El ” Jorismos” era el “límite” guardado por Dyke, Justicia, y Ananké, Necesidad, las guardianas de las puertas del Día y la Noche, en el poema de Parménides. Traspasar los límites suponía la “Hybris”. Recordemos el mito de Prometeo que por abandonarse a la Hybris sufrió castigo de los dioses. Toda la mitología griega hace referencia a las consecuencias de la transgresión. Una auténtica pedagogía. Si la “polis” desconoce los límites, sus gobernantes no estarán sometidos a la “moderación” ni a la “prudencia”, virtudes “agonales” que Píndaro valoraba también en los atletas.
    Si una sociedad no exige que gobiernen los “aristoi”, los mejores, se verá sometida a las “ocurrencias” de los “demagogos”, los sofistas griegos virtuosos en el arte de la erística y el engaño inteligente. En nuestro tiempo es peor, el dominio se ejerce por “necios con iniciativa y perseverancia”. Por lo menos los sofistas sabían engañar con elegancia. Nos consolamos sabiendo que siempre hubo un “antes” parecido.

    En la Mancha de D. Quijote hay un dicho popular muy simple. Esto es cierto, no “fake”: ” un tonto es capaz de arruinar un pueblo”…..más claro imposible.

    Y para terminar, queridos Milton Cohen y Pepa Rull, otra apreciación: Sabiduría, nada tiene que ver con conocimiento acumulativo. Sabiduría es luz, destello, conocimiento “noético” que decían los griegos , no racional, intuitivo. Sabiduría es Jojmá, la novena sefirot en el árbol de la vida. Ella acaece, no se adquiere, Ella es destello, abre la puerta a la eternidad, sabe del instante propicio. Ella, es, como dice Fernando Pessoa,” la Señora del Silencio, el Esplendor de la Nada, el Silencio del Más Allá, quien hace de los ocasos días de sol, Realizadora de los absurdos, Llave perdida de las Puertas del Templo, Camino encubierto del Palacio”…Rosa Mística, Isla remota que la bruma no deja ver nunca….Y Ella, La Señora, solo habla a los elegidos….y esos son muy pocos…desgraciadamente para nosotros.

    Abrazo fraterno desde la tierra del caballero de la triste figura: D. Quijote…!!!!

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  3. Fantástico, querido Milton!.

    Sigo con esta, no sé si sana o mala costumbre, de no poder estar más de acuerdo contigo:).

    En nuestro pasado, hace más de 1000 años existió una civilización de la cual venimos los españoles, que pudo ser considerada como una sociedad del conocimiento: al-Ándalus-Sefarad, sociedad islámica con muy razonables niveles de convivencia entre los diferentes pueblos que la componían en casi toda su vigencia. En ella existieron claramente esos hombres de corte humanista a los que te has referido: los judíos Samuel Ibn Nagrella en Granada, poeta y líder militar, entre otras muchas cosas o Yehuda Halevi, médico, poeta, filósofo, nacido en Tudela, fueron parte y construyeron una sociedad, donde además de potenciar la ciencia y la creación de los ingenios, se puso al ser humano en el centro, se helenizó occidente y de la búsqueda del saber y la libertad de pensamiento, hicieron su insignia.

    Es triste advertir que hoy, en una sociedad en la que abunda cada vez más la información y es más fácil el acceso a la misma, esto no nos lleve al conocimiento, y aún menos a la sabiduría, por la falta de líderes que potencien la conciencia y el pensamiento crítico y propio, y porque toda la maquinaria social se orienta hacia fines menos elevados, más prosaicos. El sujeto social que les interesa es el que mencionas, el lineal, alienado de su parte más elevada y espiritual y del interés por la cultura y el conocimiento que a la postre les haría más libres.
    Y aquí creo, está en parte el “quid” de la cuestión, ¿a quiénes de los que gobiernan los destinos del mundo les interesa un ciudadano más libre?!, ¿desde cuando la libertad es un valor en alza?.¿porqué liberar a los nuevos esclavos de la sociedad post industrial, esos sujetos que alimentan un caduco sistema capitalista basado en un erróneo principio del crecimiento continuo?.

    La buena noticia es que todo esta cayendo y autodestruyéndose, por su propia dinámica e inercia, y estamos ya a las puertas de un mundo nuevo, que será mejor o peor según lo diseñemos, quizás aún estemos a tiempo, no lo sé, lo que sí sé es que personas con pensamiento y claridad de ideas como tu son muy necesarios en este nuevo escenario.
    Como siempre, con toda mi admiración recibe un fuerte abrazo desde Sevilla, antes al-Ándalus y siempre Sefarad.

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  4. Hola D. Milton,

    Me gusta cavilar en su escrito de manera directa y entre líneas, ya que contiene más información de lo visible, y es siempre interesante.

    Y sí, la gente siempre entiende lo que lee o lo que ve, pero siempre su entendimiento está basado en su experiencia y en la información que tiene presente en el instante de la comunicación, pero puede distar mucho de otras personas, que incluso tiene a su lado. Por lo que el entendimiento está ligado a la propia interpretación personal.

    Desde mi punto de vista, la mayoría somos necios, o hay más necios de lo que pensamos o vemos, y esta necedad es muy visible en varios, y como bien dice, en muchos se ve la perseverancia, que desgracia.

    Saludos cordiales,

    Héctor Montes Franceschi

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    1. Calcular probabilidades de explosión social e ingobernabilidad e ilegitimidad política, depende de un contínuum entre esperanzas, expectativas y logros. Habrá paz si la gente logra lo que anhela (esperanza), pero también si cree que está por lograrlo (expectativa). La información manipulada o tergiversada, como indica Milton, puede modificar la escala entre esos tres parámetros y por consecuencia la conducta o la reacción de la población ante la realidad.

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